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Breve historia del correo electrónico.
Desconozco si puede ser motivo de lapidación, pero no me resulta posible encaminar los pasos de los principios del correo electrónico según todos los escritos que he visto al respecto. Y esto creo que se debe a que la opinión general es la unión de Internet – Correo electrónico, y de acuerdo, lo será, pero no en sus comienzos, y en algunos casos no en muchos años.
Consideremos lo que significa “correo electrónico” que pienso es una definición común a cualquiera que trate el tema. Así, de forma básica, es depositar un mensaje en un buzón de una segunda y segundas personas. No tratemos de incluir proveedores de servicios, porque eso no es estrictamente correo electrónico, eso es Internet.
Teniendo en cuenta las distintas experiencias que se adquieren con la edad (una forma como otra cualquiera de desdramatizar el hecho), resulta que hacia los años 1983 o 1984 realizaba una de las distintas pruebas informáticas que antes y después he tenido que soportar. En aquellos momentos los servicios de télex, teletex o videotext, y alguno mas que olvidaré, eran los vigentes del momento, especialmente las larguísimas tiras perforadas y el traqueteo de las máquinas, parecía un común denominador de las empresas del momento, al menos las dedicadas al sector Servicios. De acuerdo que esos no eran correos electrónicos, para la comunicación precisaban que la máquina destino estuviese a la escucha y entonces sí, se entablase una transmisión, pero no es el caso del correo que requiere ser depositado en un buzón próximo al destinatario con independencia de que éste lo recoja en el mismo momento o un par de semanas después.
No obstante, la propia dinámica que empuja a la evolución, requería la creación de este sistema, y fue el CCITT o Comité Consultivo Internacional Telefónico y Telegráfico quien normalizó ese servicio de mensajería a través de la norma o recomendación X.400, que no solo iba dirigida al correo electrónico, sino también a los sistemas de comunicaciones mencionados e imperantes en la época. Evidentemente X.400 establecía la diferencia básica planteando el correo como si fuese postal, se entregaba en el lugar próximo al remitente, se procedía a la transferencia hasta el lugar propio del destinatario, donde se guardaría en el buzón del mismo hasta que fuese recogido. No era una implantación fácil pues se pretendía un sistema universal y mientras que sí se fue estableciendo en comunicaciones empresariales, no se crearon entes públicos capaces de dar una respuesta válida, a pesar de que por los años 1986 se integraban dentro de la recomendación parte de los sistemas de comunicaciones mencionados, como el télex. Además, la integración a lo aconsejado por el Comité Consultivo avanzó de manera muy dispar dependiendo de los países. En cualquier caso, nunca se dio una integración plena.
Olvidemos por un momento X.400 y veamos qué ocurría con Internet. Y la realidad, es que hasta principios de los 90 la Red de Redes no era una realidad, lo era Arpanet, pero su planificación no tenía nada que ver con lo que hoy es. Unas cuantas docenas de ordenadores entre docentes empezó con el tirón, pero sus inicios no fueron rápidos (teniendo en cuenta la relatividad del término rápido en esta área), aunque su crecimiento a continuación fuese exponencial.
En los tiempos que estamos hablando, que son los principios de los años 80, ni se soñaba con que algún día existiría el potencial necesario para un correo electrónico universal. A pesar de que en el año 1982, ya se publicó el “Protrocolo Simple de Transferencia de Ficheros” o SMTP, era el RFC 821, y la base del correo electrónico vía Internet. Pero la Red, no lo fue en realidad hasta que aparecieron en el escenario las 3W. Entonces se inició el verdadero impulso que ha hecho de Internet, probablemente, la generadora de una nueva revolución en la historia de la Humanidad.
Pero en cualquier caso, a mitad de los años 80, la realidad es que mientras Internet no era ni siquiera un sueño, había cientos o miles de empresas y varios países en los que X.400 había entrado con fuerza, y en el momento en que la Red irrumpió en el panorama del correo electrónico, la recomendación citada era un hecho.
No se puede negar que, una vez se extendieron los miles de servidores de Internet, el panorama estaba muy claro, y los protocolos HTTP, POP e IMAP se hacen dueños indiscutibles de las “conversaciones” electrónicas. ¿De todas? Bueno, a estas alturas, en el 2004, pienso que sí, hace una decena de años aún no. X.400 era un protocolo mucho más complejo y más difícil de implantar que lo podían ser los de Internet, pero una vez funcionando tenía unas características muy atrayentes, por lo que no es de extrañar que el correo interno de grandes empresas funcionase a través de él y perdurase aunque Internet fuese un hecho de millones de ordenadores. Tan solo había que crear las pasarelas para que los mensajes que transcurriesen por las Redes de Área Local siguiesen haciéndolo y los que tuviesen una dirección externa se deslizasen hacia Internet de forma casi transparente al usuario.
No obstante, cuando las mismas soluciones utilizadas para la gran Red entran a la empresa y comienza la invasión de Intranet, parece que carezca de sentido y sea económicamente insatisfactorio la utilización de técnicas más complejas, y que no van a proporcionar nada ni mejor ni por supuesto más moderno. Por lo tanto, hoy y desde hace ya años, se puede hablar en los términos de equiparar el correo electrónico con un servicio de hecho, y sin rivales, de Internet, pero eso no fueron los orígenes.José Luis Freire
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